
Sorprendentemente, la mayoría de nuestros amigos, conocidos o familiares sencillamente no se plantean ni siquiera que viajar sea importante, o algo a realizar regularmente en sus vidas.
Nosotros, que incluso es raro el fin de semana que permanecemos en nuestra vivienda de la ciudad de residencia, pensamos al contrario que en pocas actividades/necesidades se puede gastar más y mejor el poco o mucho dinero disponible de cada uno; solo mejorar la alimentación, y cuidar la salud debe ser una prioridad superior.
Pero viajar, lejos o cerca, breves desplazamientos o semanas o meses en ruta es fundamental. Y desde luego no el llegar a un destino, sino el mero hecho de estar de viaje y de planificarlo previamente. Y de los tipos de lugares, prefiero los espacios naturales (en la medida de lo posible) que las ciudades. La naturaleza, la montaña, el mar, el desierto o la jungla me interesa siempre y mucho más que cualquier ciudad. Y de éstas, muy pocas: capitales como Londres o París, Roma o Amsterdam con todo e incluso Venecia o Constantinopla, lo tienen crudo contra los fiordos sobre el círculo polar en Noruega, los Alpes, los Pirineos y la ruta hacia Picu Urriellu en Picos de Europa.
Seguiré reflexionando sobre ello. A propósito, una foto familiar de hoy mismo: