sábado, julio 30, 2011

de viaje

Iniciadas vacaciones rumbo al norte con destino a Dinamarca, la primera etapa nos lleva conduciendo por las saturadas autopistas francesas (no tan caras en comparación con las hispanas, no mucho mejores en cuanto a su capacidad, pero si en cuanto a sus prestaciones en forma de áreas de servicio) con la paciencia necesaria para afrontar los 'bochones' (atascos) que se producen continuamente por unos peajes que piden una revisión de ubicación a gritos. Y sin hablar de que se han quedado pequeñas en una mayoría de tramos que apenas han variado (o nada) desde hace los 15 años que periódicamente las atravesamos en todas direcciones durante nuestras vacaciones estivales.
A cambio por qué de todos modos se consigue circular razonablemente rápido y con seguridad: porque al contrario de la práctica generalizada en España, y como en el resto de Europa no se conduce con el cuchillo en los dientes ni pensando que cada uno de los otros y otras conductores son un enemigo a exterminar, sino un viajero que comparte un recurso limitado que hay que utilizar con sensatez y respeto. Justo, justo el programa de la denostada por los cavernarios Educación para la Ciudadanía.
Intentaré seguir contando alguna reflexión.

No hay comentarios.: