Noviembre 2011.De puente por la ribera del Sil y la Cabrera.
Desde Gijón unos 800 kms en total. Etapas:
De Gijón a dormir en Tapia ya que es nuestra base habitual en el occidente de Asturies. Son 120 kms que hacemos dos o tres veces al mes. Por lo tanto comenzamos el tour tomando fuerzas en La Terraza y en la sidrería de San Blas, nuestras debilidades particulares para disfrutar de Arbesú y V Cubera y tortilla y patatas bravas memorables y sin complicaciones.
El sábado la ruta nos lleva vía Vegadeo a través de Lugo y a comer en CHANTADA en el hotel Mogay, muy limpio, afable, de clientela de muchas generaciones acostumbrada a comer fuera de casa, y a tener los caballos en la cuadra. Menú a 15 € más bebida pero muy correcto y recomendable. Por bastante menos lo había en el Lucus pero el llenazo y el olor que ganas en la ropa no me deja recomendarlo aunque solo entramos y salimos. Antes de comer y mientras dábamos un breve paseo unos vinos en un bar-charcutería que no deja de ser un modelo de negocio que yo defiendo. Llegamos a OURENSE, nos alojamos en el hotel PUENTE ROMANO junto al hospital (incluidas algunas hormigas en la habitación) por 50€ s/desayuno y nos fuimos de tapeo por una agradable ciudad que nos sorprendió al transmitirnos ciudadanía y facilidad vecinal reflejada en aspectos como las muchas líneas de bus con una flota moderna; una peatonalización de casco antiguo en recuperación traducida no solo en terrazas y bares invasoras, sin cachivachería agobiante, con jardines, parques y demasiados semáforos incluso en cruces caducos. Pensamos que la política municipal ha estado o está en manos de ideas de izquierdas. Bares clásicos, tapas, pinchos, raciones y toda gama de posibilidades de vinos y papeos para no tener que sentarse en una mesa a la espera de ser atendidos por camarero. Y también alguno con imaginación donde destaco la tosta de boquerón con crema de queso y cebolla caramelizada y la brocheta de queso, anchoa y aceituna. Un disfrute a buen precio con un recorrido por muchos bares disponibles mientras se explora la ciudad. Y de retorno una recuperación urbana con un mini barrio de casas prefabricadas sobre vigas T de hierro, formando un patio-paseo colorista en una trasera de la rua Julio Prieto Nespereira camuflada entre las construcciones tradicionales. Una ciudad dominada por el río, las fuentes termales (burgas), y los numeros puentes que cruzan de una ribera a otra. Y con unos alrededores para pasear o bicicletear.
Y siguiendo el río Miño, el domingo arrancamos hacia la RIBEIRA SACRA con excursión de 2 horas y media caminando desde el parador de SANTO ESTEVO (obras fraguistas y populismo barato para abaratar el ocio de los propietarios de mercedes, bmv y todoterrenos devoradores de combustible; mi reflexión es que los paradores nacionales deberían empezar a repercutir y competir en costes reales de mantenimiento y construcción; y no como ahora que sirven para que los ricos de medio y pelo completo puedan viajar más barato; al fin y al cabo siguen fuera del alcance habitual de la mayoría de los viajeros, sobre todo si no eres un madrileñito que te crees muy cool). El paseo con un desnivel acumulado de unos 750 mts en unos 9 kms por bosque de castaños, robles, algún madroño, y terrazas de cultivo que permite descender hasta el cañón del Sil y retornar al pueblo y monasterio de Santo Estevo. De allí y aconsejados por Jesús un vecino anciano con el que cruzamos unas consejas, nos fuimos a la ESTACIÓN DE SANTO ESTEVO do SIL una vez dejado atrás el embarcadero del catamarán (aconsejo que si se pretende embarcar mejor reservar vía internet ya que tiene bastante éxito). EL menú por 11€ un poco caro para el servicio que nos ofreció la hija de la cocinera de más o menos 12 años pero que incluyó pulpo y ternera a la brasa. El bar es el del edificio de la estación ferrea que remonta el valle rumbo a Ourense. El paisaje de pronunciadas pendientes con sus vides, pequeñas aldeas o granjas; bosques y roca oscura y pizarrosa o cuarcítica. Y el río SIL totalmente encajonado y domesticado por una sucesión de embalses. Abandonando el cañón, nos dirigimos hacia MONFORTE de LEMOS, monumento histórico con un casco viejo que sorprende pero bastante destrozado por esa habilidad tan gallega e hispana en general de hacer viviendas feas y monstruosas. Pero la ladera que culmina en el actual parador (¿cobrará la duquesa de Alba arrendamiento por el palacio antiguo del conde de Lemos?) e iglesia. El recinto está amurallado conservando puertas medievales. La judería desemboca en el área modernista de avenidas y calles abiertas parece con la llegada del ferrocarril en el s XIX. No muchos bares para poder tapear algo, pero recomendar el CATANGA con sus empanadillas, su bandera republicana y el apoyo al 15M. Aparte tomamos algo en La Polar (extraña pizzería a la gallega). Y a dormir en las afueras en un hotel rural con piscina que en esta época no tiene mayor uso, tranquilo pero que exige coche.
De MONFORTE DE LEMOS nos encaminamos hacia el este siguiendo el valle del Sil y doblando hacia el sur en O BARCO de VALDEORRAS para entrar el LA CABRERA por el puerto de PEÑA TREVINCA con las nubes avanzando desde el oeste pero aguantando. Nos vamos por la pista primero con el coche y luego caminando hacia el LAGO de LA BAÑA en el fondo de un valle glaciar que culmina en un perfecto circo alpino con un bosque de abedules y algunos robles mientras las pizarreras marcan el paisaje y cortan las laderas. Es un espacio enorme, descarnado pero terriblemente humanizado primero por la deforestación y luego por la explotación minera a cielo abierto. El pueblo tradicional de La Baña nos permite comer abundante pero caro (35€) sin poder destacar ningún bar en especial. Casas antiguas de madera y pizarra; galerías y hornos aparecen entre nuevas construcciones incluso de marmolillo en el exterior. Varios puentes apuntados permiten pasar de un barrio a otro, y subo a la espadaña de una de las iglesias por los escalones irregulares de la torre. También lo haré por el exterior de la de ENCINEDO. Es una comarca que nos recuerda mucho a los Oscos y el plan de desarrollo aplicado en los últimos 20 años pero quizás con un resultado algo menos brillante en cuanto a implantación de alternativas de creación de riqueza y fijación de población. Pero el impacto de la actividad minera puede estar condicionando todo el proceso. Nos alojamos y ya no salimos cuando llegamos a media tarde en FORNA un centro de turismo rural flamante en una braña perdida en la ladera frente a la montaña ya nevada y a una notable altitud.
El martes 1 de noviembre por la mañana aprovechamos a dar un paseo hasta la línea de cumbres que por el este cierra el valle sobre Forna siguiendo la pista que lleva a otra cantera de pizarra atravesando los restos de un gran incendio de este mismo año. Después seguimos la salida del valle que se encajona entre el área de El Bierzo y Sanabria y desemboca en LA BAÑEZA donde nos tomaremos el aperitivo entre otros en un café teatro espectacular, mientras alucinamos con la cantidad de pastelerías de nivel y cómo es una ciudad moderna y con vida, aunque sea el día de los muertos y las concentraciones en los cementerios. La comida en una hamburguesería frente al ayuntamiento en la plaza principal. Para volver a explorarla más a menudo.
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