Como todos los días suena el despertador: desayunar, recoger la
casa,hacer compra y preparar entre los dos la comida. Y rápidamente
aprovechar la mañana con las bicis (sobre 50 kms. por el concejo y aledaños) Al terminar, con el picnic a la playa el resto de la tarde: baños, palas, charla y cervecillas. Para terminar viendo atardecer en el puerto, y más charla durante la noche. Y a la mañana siguiente de nuevo a empezar hasta la anochecida que toca coger el coche y retornar a Gijón. Tal vez la semana laboral nos permita reponernos del ajetreo del finde. Pero ¡qué cansado es ser joven! (pasados los 40)
Desde Tapia de Casariego
Enviado desde mi iPod
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